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Posted on 30-12-2007
Filed Under (Ballet, Cine, Contemporáneo, Danza) by Cristina

Por las razones que todos sabemos, en occidente o mejor dicho, en el mundo que antes era conocido como el bloque capitalista o simpatizante a Estados Unidos, aquellos varones que se dedicaban a la danza eran tachados de afeminados, homosexuales y su virilidad siempre fue puesta en duda, aun habiendo infinidad de bailarines con novia o esposa e hijos. En cambio, en el bloque comunista se veía al deporte y al arte (y la danza no era excepción) como una válvula de escape contra la represión de los gobiernos y la única forma de salir legalmente del país sin ser perseguido como un criminal y traidor a la patria, por lo tanto, había familias completas que se dedicaban al ballet, a la música o a algún deporte de alto rendimiento.

Por todo eso, es que en el cine se ven en múltiples ocasiones estos estereotipos. En algunos casos, se intenta romper con ellos y en otras se mofan de cómo los “civiles” (por llamar de algún modo a los que no están inmersos en el mundo de la danza) se van con la finta y creen que todo bailarín es gay o que si evitan que sus hijos varones se dediquen al ballet, jazz, tap o cualquier otra disciplina similar, lograrán que se convierta en heterosexual.

Algunos ejemplos:

Billy Elliot. Este niño quería bailar, pero su padre lo enviaba a clases de box y cuando él expresó su deseo, sufrió fuertes reprimendas y le pidieron que mejor jugara futbol o algo “para hombres”.

Center Stage (Camino a la fama)
Si no quieren ver todo (dura 9 minutos), pongan a partir del minuto 5:25 (dos chavas batean al ruso porque les dice que es bailarín de ballet), luego en el minuto 7:22 (después de varios rechazos) opta por dar otra explicación para poder ligar.

Y por último, un spot televisivo de la cerveza Isenbeck.

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