Es un joven con un enorme talento y amor por la danza. Y también un gran problema cultural: su religión -musulmana- le prohibe poner en práctica eso que tanto le gusta.
Ayman Safia (o Ayman Safieh) es un joven palestino de 17 años que baila ballet, aun cuando su cultura etiqueta esta disciplina como exclusiva para las mujeres. Por fortuna, en medio de todo esto, Ayman tiene el apoyo de su familia y amigos. Y es su hermano su principal promotor, ya que se pasa haciendo labor con los amigos y vecinos para que vayan a verlo a sus presentaciones, lo cual ha hecho que la popularidad de Ayman crezca y que incluso, más jovencitos se estén inscribiendo en la academia de ballet donde él estudia.
Pero no siempre fue así; Ayman comenzó bailando en secreto en su recámara y le daba miedo que alguien fuera verlo, especialmente su padre que está educado a la vieja usanza palestina. Por fortuna, su mentalidad ha cambiado y ahora se siente orgulloso de la capacidad de su hijo.
Una de las cosas más asombrosas es que su maestra es sobreviviente del holocausto judío; estuvo en el campo de concentración de Birkenau y tiene 81 años de edad. Ella ha visto el talento y la pasión que Ayman tiene para la danza y se encarga de darle un entrenamiento adecuado para lograr que llegue a ser un bailarín profesional.