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Posted on 06-04-2008
Filed Under (Danza) by Cristina

· Es un ejercicio bastante completo.

· Desarrolla la coordinación mental y muscular.

· Tonifica y da vitalidad al cuerpo.

· Es una buena actividad tanto social como de pareja.

· Se puede realizar con tu “media naranja” y en grupo con amigos.

· Promueve y recupera la comunicación

· Facilita la expresión de sentimientos y emociones.

· Se puede practicar a cualquier edad.

· No requiere cualidades físicas especiales ni mucha dedicación.

· Relaja las tensiones,

· Es una actividad dinámica y divertida.

· Aumenta el dominio del cuerpo

· Da seguridad y confianza en uno mismo.

· Acerca el arte de la danza a personas que, de otro modo, no podrían conocerlo.

Sirve para conocer personas del mismo y/o del otro sexo ya que es una actividad que se realiza individual o en pareja. Como se desarrolla en lugares públicos uno se relaciona con gente que comparte la misma afinidad y de esa forma fomenta la sociabilidad, el intercambio cultural y amplia su círculo de amistades. La comunicación no es sólo verbal, también se realiza con los ojos, las manos, los abrazos, transmitiendo ese sentimiento de vibrar con el ritmo.

Para muchos el aprender a bailar es una asignatura pendiente y desean aprender algunos pasos para poder “defenderse” en bailes, pubs, casamientos o fiestas.

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Todo lo demás: la técnica, el equilibrio, el desplazamiento rítmico, la sutileza, se pueden lograr con el paso del tiempo y la práctica. Nunca se deja de aprender, nunca se domina del todo y de esa variedad y de esa riqueza de contenido, es de donde surge lo extraordinario de la experiencia.

Es superior a los aeróbics que sólo utilizan un tipo de música mientras que el baile en pareja se sirve de infinidad de ritmos y estilos populares tanto modernos (música actual) como los que podríamos llamar clásicos reconocidos internacionalmente. Aquellos que se bailaban en la “Época Dorada”, “Los Locos años 20″, con los que se conocieron y enamoraron nuestros abuelos, los Bailes Imperiales en los Palacios, etc. etc.

Bailando en una pista de baile cada pareja interpreta la música con sus sentimientos y movimientos lo cual puede dar un resultado de gran belleza, pero donde realmente se manifiestan en todo su esplendor las posibilidades estéticas y expresivas del baile es en las coreografías y espectáculos de escenario. Si el coreógrafo y los bailarines conocen mínimamente su oficio, el éxito de una actuación de baile está garantizado.

Bailar es divertido porque se hace con canciones conocidas y populares, porque se realiza en pareja y a veces en grupo (que siempre es más divertido que hacer las cosas solo) y sobre todo, porque es una actividad social. Este es con mucho el rasgo que más determina la excepcionalidad del baile: ninguna otra afición tiene un carácter social e integrador tan universal.

Se puede practicar a cualquier edad y en casi cualquier sitio, ser alto, ágil, etc, y es un ejercicio variado y completo, además que puede aumentarse su intensidad utilizando música más rápida o bailando más tiempo.

Además de los concursos y las competencias internacionales; el baile, al desarrollarse en lugares públicos fomenta las comparaciones entre los bailarines para ver quién lo hace mejor. Lo cual, visto desde el lado positivo, genera la superación personal y la adquisición de nuevos conocimientos, técnicas y experiencias.

Bailar bien equivale a bailar con pasión si a esto le agregamos un bonito cuerpo, sonreír abiertamente o vestir ropas ajustadas, tenemos un coktail peligroso. La gente que baila está más caliente en el sentido de que suda más que los que nunca se levantan de la silla; pero eso significa que todos los movimientos que se realizan al bailar sean una posible incitación sexual. Sin duda contemplar un cuerpo bien formado moverse en la pista es estimulante y por supuesto la persona a la que pertenece desea que otros lo aprecien, sino bailaría sola en su casa en vez de hacerlo en un sitio público.

Algunos dicen que el baile es como una droga, cuando se empieza no se sabe que es una actividad altamente adictiva (en el buen sentido de la palabra). Es un vicio saludable. El baile engancha sobre todo porque aprender algo nuevo es una fuente constante de motivación y la lista de bailes y pasos no se acaba nunca. Uno no sólo aprende de los profesores en las clases, cursos o academias de baile sino también en el intercambio con otros bailarines.

Bailar sirve también para “desconectarse” de la labor diaria, realizar una actividad que permita estirar un poco los músculos después de horas de estar sentado detrás de un escritorio y frente a una computadora. Descargar las tensiones provocadas por las relaciones con el jefe, los subalternos, los clientes, los proveedores etc.  Es un momento que se toma para relajarse limpiando la mente, para luego volver a la casa y disfrutar de una buena noche o un buen descanso.

Es una actividad muy recomendable luego de una separación, divorcio o viudez. Ya que no solo ayuda a superar el duelo de la situación y el consiguiente sentimiento de soledad, sino que permite buscar y encontrar nuevas amistades o incluso una nueva pareja. O simplemente permitir que la mente este ocupada en otra cosa que no sea el “rumiante taladrar” del dolor y la angustia. Al bailar la mente descansa, no hay lugar para el pensamiento cuando estamos sumergidos en el placer sensorial del movimiento, se olvidan las tristezas y las preocupaciones se esfuman.

En esa manera de deslizarse por la pista de baile, sintiendo la cadencia de cada movimiento, en mantener el contacto con la pareja, el entorno y en lo que sucede en ese universo intimo; esta la clave del baile: “El Sentimiento”, esa expresión sublime, que aparece en cada instante y que puede hacer que cada baile sea único e irrepetible.

Bailar implica animarse “a ser”, en algunos casos supone superar vergüenzas, miedos, temor al ridículo y al hacerlo llega la victoria sobre uno mismo.Es importante ser conscientes de disfrutar cada momento intensamente, estar atentos al otro, al entorno, y que cada paso nos ayude a variar y corregir algo de nuestro baile. El cuerpo no engaña y en su forma de reaccionar esta la esencia de cada uno y la verdadera personalidad puede manifestarse: suave, firme, brusco, indeciso… Puede surgir lo más “salvaje y primitivo” que llevamos dentro, en el sentido de lo más puro de cada uno, al entregarnos al movimiento y dejarnos llevar por la corriente, sin mas explicaciones.

Pero podemos también aprender a bailar con la vida, a dejarnos llevar sin oponer resistencia, aunque conscientes de todo, tratando de interpretar el significado de lo que ocurre, aprovechando cada giro, cada vuelta, cada modificación del ritmo, para bailar con nuestras experiencias en armonía.

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